EQUILIBRIO ON/OFF

Una vez transcurrido el tiempo prudencial en el que he podido analizar, con la ayuda de varias aplicaciones móviles así como las propias que el teléfono facilita, el tiempo que invierto (o mejor dicho gasto y desaprovecho) en el uso de las nuevas tecnologías.

Para empezar, como casi todas las personas que viven estos tiempos de avance eufórico de las nuevas tecnologías, en el que un teléfono o portátil se queda obsoleto en semanas, poseo todo tipo de aparato tecnológico de uso. Comenzando con un portátil, un móvil, un ebook, una máquina de videojuegos, ....y así una enumeración muy extensa que podría terminar en decir que incluso tengo una batería externa con pantallita.

El teléfono móvil se ha convertido en estos años en mi aliado perfecto para todo momento, sirve para comunicarse, para entretenerse, ya sea con redes sociales o música, para informarse, para desarrollar ideas, revisar proyectos,...por lo que vive permanentemente conmigo y a mi lado. Se levanta conmigo, me acompaña a sacar a los perros y sigue ahí durante todo el día, a mi lado. ¿Cuántas veces accedo a el, o reviso su pantalla? Infinidad de veces, y eso lo sé porque el propio móvil me informa sobre ello. Estos días analizando su uso me he dado cuenta hasta de la cantidad de veces que miro su pantalla, incluso teniendo un apple watch que me notifica todas o casi todas las cosas que puedan llegar a mi terminal.

¿Y cómo hemos llegado aquí? Es difícil saber cómo estamos en esta situación, cómo hemos sucumbido a todos estos aparatos y a su adicción. En mi caso no nací en la alfabetización digital, pero si en ese momento en el que empezó a hacerse importante controlar esas cosas para encontrar o conseguir un trabajo más rápidamente. SEguimos con las redes sociales, en las cuales sabemos todo sobre todos, y las conversaciones por whatsapp hacen que no nos sintamos tan solos, o tan alejados de esas personas que consideramos muy cercanas, aunque estén a miles de kilómetros. 

Pero las redes sociales no son todo lo que utilizo para mantenerme informada, a día de hoy visito varios periódicos digitales, porque es la mejor forma que encuentro para estar informada. Trabajando en un colegio es complicado saber "que pasa fuera", las clases continuas y el no parar no dejan  mucho tiempo para parar y ver que pasa, así que diariamente cuando tenemos un momento de parón entro en El País, El Mundo y alguna página de noticias regional para poder saber que pasa. Y eso lo hago en ocasiones al tiempo que puedo ver alguna serie, o que paro un momento con el ordenador y me tomo mi descanso, o mejor dicho, hago un parón no necesario pero que mi cuerpo me pide para informarme. 

Todo esto lleva a perder tiempo, y a tener que sacarlo de otros momentos, por lo que podría decir que no es que esos aparatos influyan directamente en el tiempo que invierto en mis relaciones familiares, sino que provocan un menor tiempo de forma indirecta. Y ya no solo el tiempo dedicado a la familia sino a cualquier otra actividad que hacemos. Yo por ejemplo juego al padel y creo que es una de las actividades que más ayuda a desconectar de cualquier aparato electrónico.

En definitiva, creo que será fundamental gestionar más el uso de esos aparatos que tanto creemos que ayudan y ver si su uso puede organizarse de manera más efectiva, es decir, invirtiendo el tiempo exacto que necesitamos para ayudarnos pero sin "manejarnos".

Comentarios

  1. Saludos cordiales desde la Ciudad de México, me parece de suma importancia, lo que mencionas como "parón", la entiendo como un estar en espera, porque también, al igual que tú soy docente y absorben mucho mis grupos académicos, y procurar hacer espacios para una misma es realmente difícil. Muy interesante tu aportación.

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